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domingo, 22 de abril de 2012

Correción de pendiente

Corrección de pendientes en el suelo.

Uno de los principales problemas presentes en el huerto es la pendiente ya que nos va a influir en la disposición de los surcos. Como principiante en horticultura ecológica, la impaciencia es lo que me hace cometer errores de los que luego llego ha arrepentirme.  No se si esto es algo habitual, pero cuando voy al vivero en busca de alguna "macetilla" para decorar el interior de la casa y veo las planteras en venta o hablo con el vecino y me comenta que él ya ha plantado su huerto, me entra el gusanillo de ir corriendo a comprarlas.

Ese mismo día escardilla en mano, me veo ahí haciendo los surcos más o menos derechos, las camas para las tomateras a veces demasiado grandes y otras muy pequeñas, planteras colocadas en el centro del lomo y alejadas del agua, profundidad del surco dispares, etc.

Una vez que tengo las plantas colocadas y voy a regar, observo que el agua circula más rápido por unos canales que por otros, a la vez que tengo surcos donde el agua rebosa y otros completamente secos, etc.

Pues sí, eso me ha pasado a mí, lo malo es que me he dado cuenta tarde. Parte de las primeras planteras se me han ido y otras han sufrido pudrición en las raíces, y están más allá que para acá.

Como siempre se ha dicho "rectificar es de sabios" y "más vale tarde que nunca". Hoy mismo me he puesto manos a la obra y he comenzado una corrección de la pendiente en el huerto con resultados iniciales aceptables. Posiblemente, con estos "apaños" puede que las nuevas plantas sembradas tengan un final diferente a las primeras.

Nivel del huerto
Como punto de partida, he calculado el desnivel en la zona del huerto, (la zona más alejada de la casa presenta una mayor altura que la más próxima (imagen nivel del huerto)). Ello me produce que cuando riego el surco, las plantas situada en la zona más elevada apenas mantiene la humedad y para que le llegue el agua tengo que inundar todo el huerto.

Nivelación del terreno
Una vez señalado el desnivel, azadón en mano, he comenzado a rebajar la zona más elevada, que en mi caso son 6 cm de profundidad (imagen nivelación del terreno), reduciéndose a medida que me voy acercando a la casa. En la imagen se puede ver la zona las elevada y la más baja. En la imagen superior se puede observar uno de los efectos presentes tras un riego copioso produciendo que el agua salga del surco.

En este caso, he optado por construir un pequeño peralte para evitar que el agua se pierda y por otro lado, he conseguido aumentar la altura de la columna de agua, permitiendo de esta forma que se pueda regar la zona más elevada.  

El suelo sobrante lo he distribuido sobre la zona más baja. El inconveniente que se me presenta es que voy a necesitar más cantidad de suelo del que dispongo, lo que me obliga a esperar al final de la recolección para continuar con la nivelación y corregir finalmente este problema.
canales

Por otro lado, he aumentado la profundidad del surco, para que el agua circule   lentamente favoreciendo durante más tiempo que el suelo este húmedo y disponible para la planta.

En aquellas zonas donde se localiza el plantón, he hecho una pequeña poza de unos 10 cm de profundidad para aumentar la retención del agua.

Para aquellas plantas situadas en puntos más alejados del canal principal, he optado por crear un pequeño canal. 

Otra opción, para controlar la velocidad de avance del agua o evitar que esta pase de largo, he colocando un pequeñas trozo de madera recubierto con suelo a forma de presas, de esta forma mantendremos durante más tiempo el suelo húmedo.

presas
Si se dispone de recursos económicos, se puede comprar uno, dos o los camiones de suelo fértil que haga falta, para relleno. Por otro lado, se puede hacer lo mismo pero con abono. El cómpost de lombriz es muy efectivo, ya que es uno de los pocos fertilizantes orgánicos y es el único abono orgánico con fibra bacteriana capaz de enriquecer y regenerar el suelo, aunque esto ultimo será más lento.

Hay otro truquillo para corregir el efecto de la pendiente sin necesidad de realizar las operaciones anteriormente nombradas, aunque eso sí, no nos va a quedar más remedio que aplicarlo siempre (en la zona afectada), y es hacer los surcos en forma de "S" o "III" perpendicular a la pendiente del terreno. Este último nos va a obligar a cambiar la manguera de surco a surco cuando reguemos (un coñazo), ya que lo que pretendemos es facilitar las tareas.

Materia orgánica.

Incremento de materia orgánica en el suelo.

Suelo en 2010
En el siguiente blog voy a tratar de aconsejar a todos aquellos hortelanos, principiantes como yo, como poder mejorar las condiciones del suelo, así como aumentar los rendimientos hortícolas. Ambas fotografías han sido tomadas desde el mismo punto. Ha costado casi 2 años poder incrementar el contenido de materia orgánica en un suelo pobre en 2010 (el antiguo dueño usó este terreno como escombrera para los restos de material de construcción de la casa para cimentación de una suela de hormigón).

Actualmente, el suelo (se aprecia en la foto 2012) ha incrementado el contenido de materia orgánica, así como la cobertura vegetal, esta última suele estar en torno al 70%.
Suelo en 2012
En este caso particular, se realizó una limpieza inicial del terreno. Ello fue, la eliminación de los restos de escombros, así como grava, cantos y piedras superficiales (una tarea ardua, larga e incómoda). Ese material extraído se usó para hacer un camino de tránsito con el fin de evitar pasar por el suelo y reducir de esta forma el grado de compactación.  
Tras esta primera limpieza, se hizo una pase de una moto-azada. El primer gran inconveniente es la humedad del suelo y el alto grado de compactación, esto dificultó la tarea y tras realizar 4 pases cruzados, la profundidad era escasamente de unos 4 cm (muy poco para el objetivo marcado). Tras un riego copioso y dejando el suelo que oree un día, volví a realizar otros 4 pases con la moto-azada, alcanzando en este caso una profundidad de apenas 7 cm. Con ello, lo que pretendo es ir extrayendo cada vez más piedras del suelo.
A medida que voy eliminando las piedras, los trabajos se van facilitando. Tras las primeras lluvias de otoño de 2010, realizo un arado (4 pases cruzados nuevamente). La profundidad alcanzada no sobrepasa los 9 cm (además de seguir saliendo piedras).
Camino de paso
Esta es una imagen del camino de paso que he hecho y que sigo haciendo con las piedras extraídas. El color blanco se debe a una capa más externa de marmolina, para darle un aspecto más decorativo.

Continuando con las tareas iniciales, se reconoce el terreno para ver cual es la mejor zona para situar el huerto. Una vez seleccionado y marcado con cinta, procedí a una siembra por voleo de veza y habas forrajeras de toda la parcela, para aportar nutrientes al suelo de forma natural. Estas plantas van a fijar nitrógeno al suelo, a la vez que van a actuar de protección frente a la insolación y por tanto la desecación del mismo. Una vez secas aportan restos vegetales al suelo así como semillas permitiendo que el siguiente año regeneren de nuevo sin necesidad de una nueva siembra.

He observado con este tipo de vegetación (a mi parecer más beneficiosa que perjudicial para esta etapa inicial) es que la humedad del suelo tras un riego se mantiene durante más tiempo que en suelos desnudos. Esto ha permitido la aparición de las primeras lombrices que junto con las hormigas y las raíces van a incrementar la porosidad del suelo y por tanto la capacidad de retención de agua. Además de reducir la aparición de vegetación espontánea, ya que la veza produce una gran cubierta evitando que otras plantas puedan establecerse.
Suelo en 2011
En la foto de suelo 2011, se observa que a pesar de haber poca cobertura, la veza se ha establecido mejor de lo esperado, lo que nos va a garantizar una buena cobertura para el siguiente año (2012).
Durante estos 2 años solo he podido realizar dos siembras de invierno y una de verano, esta última es la actual. Aunque es difícil determinar el aumento de los rendimientos, si cabe destacar que el contenido de materia orgánica si se ha incrementado en un 30%. La profundidad de las labores ha pasado desde las 4 cm iniciales a 13 cm. He conseguido reducir en gran medida el contenido de piedras lo que ha permitido facilitar el arado y por tanto el desgaste de las fresas de la máquina, han aparecido las primeras lombrices y mejorado el drenaje.